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Margot Matre

El ascensor con truco.

Feliz Año nuevo 2020 para todos. Os deseo de corazón.

Este año he estado muy liada y no he podido prepararme ninguna historia para contar en mi blog, por esta razón os voy a contar ahora que estoy un poco más desliada, una pequeña historia que sucedió hace ya algún tiempo.

Pedro, esperaba en la cafetería que estaba junto a su casa, a su novia Angelines, como siempre ella llegó tarde, Pedro la regañó entre bromas y risas por su tardanza, Angelines le dió una excusa de su tardanza, que al día de hoy mantiene y que su marido Pedro (al final se casaron), sigue sin creerse.

Esto contaba Angelines:

Bajaba en el ascensor de su casa, de su piso (10.º) al portal, (como todos los días) el asunto es que el ascensor no paraba de bajar, y aseguraba que bajó por debajo del piso 1.º, y continuó bajando por debajo de la calle, (era como en las "pelis" de agentes secretos, que se montan en un ascensor que baja, y sigue bajando muchas plantas por debajo del terreno.

De pronto el ascensor se paró, la puerta se abrió y entró una anciana (bien vestida) de unos 80 años, que saludando muy educadamente pulsó el botón del bajo, que era la salida del portal de la casa, así que volvieron a subir.

Angelines no abrió la boca más que para coger aire.

Llegaron a la planta del portal, la señora se despidió amablemente y salió, Angelines se quedó dentro del ascensor en parada sicológica.

Cuando salió a la calle no vió a la señora, consultó su reloj, habían transcurrido 20 minutos.

Desde que se montó en el ascensor de su piso, hasta que salió al portal con la señora, habían transcurrido 20 minutos, en un trayecto de más o menos un par de minutos ella ese día había invertido 20 minutos.

Cuando llegó donde Pedro, le contó lo que la había pasado, pero Pedro ni se lo creyó entonces, ni se lo cree ahora.

Por supuesto que Angelines bajó muchas veces en el ascensor de la casa, pero nunca volvió a bajar más abajo de la planta del portal.

Este relato me lo contaron a mí, y como yo me lo creo todo, por supuesto que lo creí, pero tengo que reconocer que es muy inverosimil, se mire por donde se mire.

                                            

                                          Lo dicho: FELIZ AÑO, 2020.

                              Saludos para todos de vuestra amiga, Margot.




Nos hacemos viejos.

Nos hacemos viejos, si viejos y viejas, como una silla, como un coche, como el ejemplo en el que queramos pensar, pero nos hacemos viejos.

Viejo, es una palabra que no nos agrada, pero es la realidad, nos haremos viejos, y no hay nada malo en esta palabra.

Maquillamos las palabras para atemperar una realidad que nos alcanzará sin remisión. Decimos tercera edad, o vete tú a saber que nos inventaremos para definir una realidad que no va a cambiar, por mucho maquillaje que la pongamos encima. Pues eso que nos haremos mayores, así que viejas y viejos seremos.

La infancia es un tiempo de fantasías e ilusiones, es un tiempo en el que todo vale, en el que todo es posible para nuestra mente. En general, lo normal es que sea un tiempo de felicidad.

Con la adolescencia llegan los Egos, nos creemos que podemos con todo. Nuestros cuerpos se llenan con los estrógenos y la testosterona, la sexualidad nos pone por las nubes, nos cremos superiores a todos y miramos con desdén y con chulería a todo lo que parezca viejo, ya sea una opinión, una cosa, o una persona de más de 30 años.

La adoslescencia es un tiempo para experimentar, y también para meternos en todos los líos posibles, porque para nosotras y para nosotros, el Mundo en el que vivimos es injusto, y tiene demasiadas reglas que acatar.

Después de la adolescencia, llega una etapa en la que dependiendo de las circunstancias personales de cada uno, estaremos más, o menos tiempo viviendo. Este periodo se desarrolla entre los 20 y los 30 años.

Durante este tiempo y en general, aprovechamos para elegir pareja, acabar los estudios y encontrar un buen trabajo, bueno eso solo para los elegidos, el resto nos conformaremos y de buena gana, si encontramos un trabajo fijo.

De los 30 a los 40 años, vienen las afirmaciones personales de personalidad, generalmente nada que ver con quién hemos sido hasta ahora. Y va a depender mucho del puesto de trabajo que tengamos, del éxito o no, que hayamos conseguido, también de nuestras parejas y de las nuevas amistades que hemos ido haciendo, y por supuesto de nosotros.

Por lo general nos socializaremos con el resto de personas, pero sin demostrar nuestros sentimientos personales, iremos dentro de un disfraz invisible para los demás, esta fachada inventada nos aislará, y nos hará creernos que somos buenas personas, y que nos merecemos lo mejor, de lo mejor, simplemente porque sí. Y nuestro Ego estará por la Estratosfera.

De los 40 a los 60 se nos pasará volando, en general es un tiempo de lucha, de responsabilidades, de desafíos, de chocar contra la realidad de la Vida, de estar metido en las tricheras sin tener tiempo para nada más.

De los 60 a los 70 años, ya deberemos tener todos nuestros deberes hechos, porque la vejez esta llamando a nuestra puerta, y será inflexible con nosotros y con nuestras debilidades.

Apartir de los 70 años, y por supuesto dependiendo de la genética de cada una, también de lo que nos hemos cuidado, amén de los percances sufridos, nos encontraremos mejor o peor, pero os tengo que decir a los, y las que hemos llegado hasta aquí, "Somos Viejos".

Si viejas y viejos, para lo bueno y para lo malo.

Con la vejez viene la debilidad y la dependencia. Es un tiempo para confiar en los demás, de adaptarse, y permitir ser ayudados, porque sin la ayuda de los demás el tránsito se hará más difícil.

Es en esta etapa cuando deberíamos reconciliarnos con las personas, y con el Mundo, así como con nosotros mismos, por supuesto los que lo necesiten, del resto me alegraré por ellos si están en paz con la Vida.

Es en este tiempo cuando todo lo vivido queda relativizado.

Ahora nos preocupa principalmente sentirnos queridas/os, y acompañadas/os. Todo lo demás es secundario, vivimos una nueva realidad y en esta realidad lo más importante son las personas que tenemos cerca, porque ellas serán las que dirijan nuestras vidas, de aquí hasta el final.

Tranquilas, que no hay nada malo en ser Viejas y Viejos, es otra etapa de nuestras vidas, la aceptamos y seguimos, como hemos hecho hasta el presente.

 

                                  Saludos para todas/os. 

                                     Margarita Matre.

AVAROS.

La Tierra Prometida la tenían a la vista, frente a ellos estaba "EL DORADO".

Los hombres del teniente, Fernando Rodrigo, se frotaban los ojos, no podían creer lo que estaban viendo. Ante ellos estaba el tesoro más fascinante que ninguno de ellos pudiera creer que existiera.

Eran una avanzadilla de ocho soldados y un teniente del ejército, buscando un paso seguro para las tropa, el guía había muerto en un accidente, y ahora avanzaban a ciegas por las montañas nevadas, en pleno invierno.

Habían visto una Cueva con una gran entrada, suficiente para cobijar a la tropa restantes, de la tormenta de nieve que estaba cayendo. Al inspeccionar mejor la cueva, descubrieron una galería, con las paredes decoradas con grandes vetas de Oro.

No se lo podían creer, el Oro que allí se veía con seguridad llenaría un tren de mercancías, y 100 más.

Al principio todos fueron abrazos, y efusiones de alegría por el descubrimiento, después decidieron, no decir nada de la Cueva descubierta al resto de las tropas, pensaron que si se sabía lo del Oro, todo se lo quedaría el Estado, y ellos como funcionarios del Estado, no tendrían derecho a nada. Acordaron y juraron todos, uno a uno, que nadie volvería solo a la Cueva, que en un año todos juntos, (pidiendo una licencia al Ejército para asuntos personales), volverían.

Salieron de la Cueva para seguir con la inspección del terreno, al salir se encontraron con otra avanzadilla como la suya, que también buscaban un refugio para las tropas. Los recién llegados se felicitaron por el hallazgo, y avisaron por radio al resto de la Compañía, para darles la situación de la Cueva.

A los descubridores del Oro no le quedó otra que esperar acontecimientos, pero ya entre ellos había cuajado la idea, de que el Oro era de ellos, y de nadie más.

El resto del Ejército se instaló en la entrada de la Cueva, felicitándose por la suerte que habían tenido, (si no hubiera sido por la Cueva lo habrían pasado muy mal, a la intemperie, con la nevada y ventisca que estaba cayendo, y además anocheciendo).

La mayoría de los soldados estaban relajados y alegres, repartidos y sentados por la entrada de la Cueva, de pronto un soldado que venía de dentro de la Cueva, gritaba algo parecido a "Oro", "Oro".

Todo se desató en un segundo, la primera rafaga de disparos acabó con el soldado que venía gritando, "Oro", el resto de rafagas, salieron de todas las armas que allí se encontraban en aquellos momentos.

Fué el caos. Todos disparaban contra todos, la mayoría pensó que eran atacados por enemigos, y repelían el ataque con todas sus armas, inclusive con granadas.

La voz del Capitán gritando alto el fuego, no sirvió de nada, él fué de los primeros en caer. Las armas se vaciaban, se recargaban, y volvían a escupir fuego por sus bocachas.

Poco a poco el fuego de las armas fué cesando, los cargadores se estaban quedando vacios. Había una gran humareda y gritos pidiendo ayuda. Se oyó una voz pidiendo el alto el fuego, era el teniente, Fernando Rodrigo.

Soy el teniente, Fernando Rodrigo: Alto el fuego, alto el fuego. Y repetía: El teniente, Fernando Rodrigo, os pide alto el fuego, alto el fuego.

Por fin las armas cesaron de disparar, todavía hubo que esperar un tiempo para que se despejara el humo en la Cueva. El silencio era atronador, en los oídos de los combatientes seguían resonando con inusitada fuerza, los ecos de los disparos y las granadas.

Posdata: Según el Ejército, todo había sido un error de algún soldado loco, que empezó a disparar sin sentido contra todos. Los demás repelieron el ataque con sus armas, como los Soldados valientes del Ejército que eran, y por eso fueron todos condecorados.

Los supervivientes de la avanzadilla del teniente, Fernando Rodrigo, como acordaron, al cabo de un año se juntaron en la Cueva, para recoger todo el Oro que pudieron cargar en sus mochilas, que fué mucho. Y así lo hicieron año tras año.

Invirtiendo el Oro obtenido, eran cada vez más ricos, igual que sus herederos, todos ellos personas de bien, educadas en buenas Universidades, y con grandes Emporios familiares.

Nadie se volvió a acordar de aquellos valientes Soldados, pobres inocentes, que murieron en la Cueva sin saber porque.

"A lo que parece, el Oro es una buena recompensa, que tapa todas las maldades que se hacen por él".

 

Saludos para todos, de vuestra amiga, Margot.


Primero nacemos y luego morimos.

Primero nacemos y luego morimos, todo parece un sin sentido.

Nacemos sufriendo, vivimos sufriendo y morimos sufriendo.

¿De verdad tienen sentido nuestras Vidas?

Si miramos nuestra vida como si fuese la vida de cualquier otro mamifero de los que conviven en la Tierra con nosotros, sin duda todo lo tendríamos clarísimo, nuestra misión sería perpetuar la especie.

Cuantas preocupaciones dejaríamos de tener, si pensásemos todos que nuestra única misión en la Tierra fuese perpetuar la especie y nada más.

Pero las historias que trasmiten los hombres y las mujeres de ahora y que antes las recibieron de sus antepasados, nos dicen que el hombre y la mujer están hechos por un Dios a su imagen y semejanza, por tanto nuestro destino es mucho más elevado que el de cualquier otro ser con el que compartamos nuestras vidas, aquí en nuestra querida Tierra. 

Cuando somos viejos y nos dicen que nos vamos a morir, que nos quedan pocos días de vida, son momentos angustiosos y para los que no estamos preparados, sencillamente porque nadie piensa que se vaya a morir tan pronto, porque para morir siempre es pronto.

Los pensamientos se agolpan en nuestra mente a toda velocidad, nuestros pensamientos nos atormentan con cualquier tontería o con cosas importantes, nos enfadamos, nos morimos de miedo, estamos solos/as aunque estemos acompañados/as, y sobre todo no nos creemos que esto nos esté pasando a nosotros/as.

¿Que sentido tienen nuestras Vidas? 

¿Que sentido tiene una Vida, la de cualquiera de nosotros?

¿Para qué sirve mi Vida y para qué sirve la tuya?

Creo que a todos nos hubiera gustado que nuestras vidas  hubieran servido para algo más que para ayudar a sacar a muestras familias adelante.

Nos hubiera gustado que nuestras vidas hubieran servido para cambiar la Humanidad hacia grandes logros positivos.

Haber traído la paz a este Mundo, haber ayudado más a los que estaban más necesitados que nosotros.

Nos hubiera gustado no haber sentido enfado y por lo tanto enfadarnos.

No haber mentido.

No haber mirado para otro lado para no atender a nuestras responsabilidades.

Nos hubiera gustado ser firmes en nuestras convicciones pero sin ser unos/as prepotentes y sobre todo ser más queridos/as y respetados/as.

En este último tramo de nuestras vidas no hay engaño que valga para salvarnos de la muerte, solo nos queda perdonar y perdonarnos, lanzarnos al vacío con la esperanza de que algo maravilloso acolchará nuestra caída amortiguándola, y pensar que pase lo que nos pase, nosotros/as ya hemos vivido la Vida, cada cual a su manera y que nos quiten lo bailado. 

 

            Saludos para todos de vuestra amiga, Margot.

La decisión al final del camino.

No creo que la forma de vivir y de morir esté en nuestras manos, principalmente porque existe la casualidad y no sabemos en manos de quien está.

Lo que si entiendo es que la vida es positiva, pero que por alguna extraña razón que desconocemos a veces se nos complica demasiado, exponiéndonos a duras pruebas para las que no estamos preparados.

Podríamos decir que nuestra vida está dividida en tramos de tiempo que vienen a coincidir con los periodos de nuestra infancia, adolescencia, madurez, pre-vejez y ancianidad, con todo lo que esto nos va suponiendo en cuanto al deterioro físico y mental que se va produciendo en estos tramos de nuestras vidas.

A lo largo de estos tramos de vida nos suderán muchas cosas, unas peores y otras mejores, todas juntas nos ayudarán a madurar y a tomar mejores decisiones en el futuro.

La fortaleza mental que vayamos construyendo en nuestro interior nos ayudará a soportar mejor las penalidades y a no rendirnos facilmente.

Los pensamientos siempre positivos nos ayudarán a plantar cara a todos los problemas que se nos presenten en la vida, porque cuando una sabe que al final de todo va a ganar, no piensa nunca en rendirse, y esta actitud será muy beneficiosa sobre todo cuando seamos ancianas/os y nos encontremos más desválidos.

Es normal querer rendirse cuando las dificultades parecen insalvables, cuando hemos tocado fondo, o cuando estamos cansados de luchar y nuestras fuerzas nos fallen, bien por causas de nuestras enfermedades, por lo mayores que ya somos, o por otras causas igual de justificables.

Es en este momento cuando pensamos para que seguir luchando, que la vida es un sin sentido, además nos quedamos sin razones suficientes para seguir viviendo.

Llegado a este punto podemos pensar que ha llegado el momento de abandonar este mundo y salir por el foro.

Es en este momento cuando pensamos en el suicidio, en acabar con nuestras vidas, bien para dejar de sufrir o bien para dejar de hacer sufrir a nuestros seres queridos.

Estos son los momentos más dificiles de nuestras vidas, posiblemente porque sabemos que ya no tenemos más recorrido, que esto ya se acaba.

El Suicidio y la Eutanasia son dos decisiones muy importantes como para tomárselas a la ligera por personas externas a las interesadas.

Entiendo que son decisión única y exclusiva de cada individuo y de sus circunstancias, que deben ser aceptadas y respetadas por todos.

La Vida es dura con nosotros y no dejará de probarnos hasta el final. La Vida quiere saber de que pasta estamos hechos.

Considero que sería muy triste para mí, después de toda mi vida sorteando mil dificultades rendirme al final. 

Tengo clarísimo aunque esté equivocada, que todo lo que nos pasa en nuestras vidas no dejan de ser más que pruebas, pruebas que deberemos superar para aprobar el Curso que es esta vida.

Para que ha servido todo nuestro sacrificio a lo largo de nuestros años de vida si al final nos rendimos, sería como abandonar al final de una larga carrera cuando tenemos la meta a la vista.

No y No. Me niego a rendirme sin dar la última batalla.

Rendirse es renunciar a todos nuestros valores personales, a la filosofía de vida que hemos estado atesorando a lo largo de nuestra vida.

Para que han servido todas las batallas que hemos dado en esta vida si al final nos rendimos, yo os lo diré: Para nada.

Llegados a este punto de decidir si rendirse o seguir luchando, lo tengo muy claro, yo no he llegado tan lejos para rendirme, asi que seguiré luchando confiada en llegar hasta el final para poder dar mi última batalla.

La Vida es un canto a lo positivo y está en nuestras manos que siga siendo así, todo depende de nosotros, de lo que pensemos y de nuestra voluntad para seguir adelante.

 

Gracias a Margot por dejarme escribir en su blog. Saludos para todos, Margarita.

EL FINAL DE ALGO MALO, SIEMPRE LLEGA TARDE.

Cuando alguien a causado tanto daño a los demás, como quitarles la Vida, sembrar el terror a su paso, y tratar a las víctimas como culpables, después de tantas atrocidades... No tiene derecho a pedir perdón. Solo tiene derecho a dejar de hacer daño.

 

Cuando el daño infligido ha sido duradero en el tiempo y a conciencia...No tiene derecho a pedir perdón. Solo tiene derecho a sentirse mal por lo que ha hecho.

 

Cuando uno ha hecho del odio, la violencia y el resentimiento su bandera...No tiene derecho a pedir perdón. Solo tiene derecho a verse como lo que es, una persona sin compasión por los demás.

 

Cuando una persona destruye los sueños y las ilusiones de otras personas... No  tiene derecho a pedir perdón. Solo puede mirarse en un espejo y ver en lo que se ha convertido.

 

Cuando algunos utilizan la fuerza de las pistolas, para acabar con las ideas y pensamientos de otras personas que son contrarios a los suyos...No tienen derecho a pedir perdón. Solo pueden cambiarse a si mismos.

 

El único perdón al que tienen derecho, es a perdonarse a ellos mismos. Para eso primero tienen que estar arrepentidos por el daño infligido a los demás. Solo esto está en sus manos. Y aún esto, también les será muy dificil de conseguir.

 

 

Saludos para todos de vuestra amiga, Margot.

 



CARTA ABIERTA, solo para los interesados.

Cuando pensaba que todo había acabado, todo volvió a comenzar de nuevo.

Ana era vapuleada a puñetazo limpio por su pareja, un hombre de 46 años alto y fornido.

Ana, sin control sobre su cuerpo, acabó estampándose contra el suelo del pasillo de su casa. Había intentado huir de él pero no lo había conseguido.

El hombre la levantó del suelo como si fuese una muñeca y siguió golpeándola con una furia desmedida, sin ningún control, le daba igual todo. Lo único que buscaba es pagar con ella todas sus frustaciones.

Ana despertó en Urgencias del Hospital de su Ciudad. Luchaba entre la vida y la muerte, estaba muy malita, su "Hombre" se había ensañado con ella con toda la maldad que le cabía en el cuerpo y la pobre Ana estaba rota.

Todo comenzó esa noche, Ana había preparado la cena con alegría e ilusión, con ganas de agradar a su pareja. En un boleto de la primitiva la habían tocado 168€ y para celebrarlo había preparado una cena de picoteo con embutido del bueno, una ensalada con ventresca de bonito y algunas cositas más, también había comprado una botella de vino de la marca favorita de su marido.

No era nada del otro jueves pero a Ana le hacía mucha ilusión, era la primera vez en su vida que la tocaba la primitiva y estaba contentísima, aunque solo hubieran sido 168€.

El marido de Ana llegó a la hora de costumbre, a la vista de lo que vió enseguida se le cruzó el cable.

¿Que celebramos Ana? la preguntó.

Ana contenta y sin darse cuenta del cambio de actitud de él...

Cariño, hoy nos ha tocado la primitiva, bueno solo han sido 168€, pero me han hecho tanta ilusión que para celebrarlo he preparado una cena romántica.

Así que he preparado una cena de picoteo, una ensalada rica y he comprado tu vino favorito.

Ana, la dijo él...¿Y a ti quien te ha dado permiso para gastar ese dinero?, no te has parado a pensar que yo lo pudiera necesitar para otra cosa.

Ana se bloqueó al momento, entonces fué cuando se dió cuenta del cambio de él y la entró mucho miedo(no era la primera vez que su marido la pegaba).

Bueno balbuceo Ana, no me lo he gastado todo, me han sobrado algo más de 100€.

Ana, ¿desde cuando en esta casa tu decides lo que se gasta y lo que no se gasta?

Ana que no sabía por donde salir y a la vista de como se estaban desarrollando los acontecimientos le dijo...Bueno la mesa ya está preparada y las cosas que he comprado son muy ricas, y ya que todo esta pagado no lo vamos a tirar, habrá que aprovecharlo.

El marido...Te dá igual lo que te digo, no me respetas, y haces lo que te dá la gana, y de pronto estampando un puñetazo sobre la mesa mandó por los aires todas las ilusiones de Ana.

Su velada romántica estaba esparcida por toda la cocina y él siguió con sus impropedios a gritos que lo llenaban todo. Ana salió corriendo por el pasillo en dirección a la puerta de la calle pero antes de llegar la mano de su marido asiéndola por el pelo la frenó en seco, y zarandeándola de izquierda a derecha para acabar usándola como si fuese un saco de boxeo.

Los gritos de Ana los había escuchado un vecino suyo y éste dió parte a la Policía, y fué gracias a ese vecino que Ana fuese trasladada al Hospital, eso si en estado muy grave. Solo Dios sabía si Ana seguiría con nosotros, porque los médicos no se atrevieron a dar ningún pronóstico.

Ana tenía heridas y hematomas en la cara, cabeza, brazos, cuerpo, piernas, varias costillas rotas así como el brazo derecho y la muñeca izquierda, amen de lesiones internas que los médicos estaban explorando para evaluar en su totalidad los daños que había sufrido Ana a manos de su pareja.


Esto que os he contado hoy es un relato de ficción. Pero es una realidad que se produce diariamente en el Mundo entero, a veces las palizas tienen consecuencias más leves y otras acaban con la muerte de las mujeres.

Algunos hombres se creen que las mujeres les pertenecen, que son de su propiedad y eso es muy mal comienzo para cualquier relación de pareja.

"Amar es dar sin esperar nada a cambio" y también es "RESPETO".

Si hay hombres que no pueden entender y realizar esta definición, por favor les pido que renuncien a las mujeres, para siempre, y MUCHAS GRACIAS. Porque gracias a su renuncia muchas mujeres a partir de hoy, respirarán aliviadas.

 

Atentamente, Jesús Matre.







Historias de la Navidad.

Antonio hablaba en el bar con su amigo Miguel mientras se tomaban unos vinos...

La Navidad es una chorrada, es un invento de la Iglesia que luego los comerciantes han exprimido al máximo hasta dejarnos a todos exaustos y sin un duro, y ¿todo para qué? ¿para celebrar algo que a la mayoría de las personas les resbala? vamos que les dá igual, lo único que entienden es de sobre-alimentarse, gastar por encima de sus posibilidades, divertirse emborrachándose y extralimitándose aprovechando la coyuntura, y  el que no obra así es porque no puede, porque la verdad es cada vez hay menos personas con sentido común.

Miguel que ya llevaba unos vinitos de más, asentía a todo lo que decía su amigo Antonio, este reconfortado con la aprobación de su amigo seguía con su discurso.

Te quieres creer mi querido amigo que el otro día bajando en el ascensor con un adolescente vecino mío, le pregunté por el nacimiento de Jesús y me contestó que eso se celebraba en Semana Santa y que lo que celebrábamos ahora en Navidad era Santa Clauss y los Reyes Magos. Y el tipo se quedó tan pancho, tan tranquilo, como si hubiera aprobado la selectividad con esa respuesta.

Lo que yo te digo Miguel, La Navidad es un invento muy rentable para algunos, un invento que todos aceptamos, sin detenernos a pensar que es lo que realmente estamos celebrando en estos días.

Antonio tomó su vaso y echando un trago de vino se quedó pensando en todo lo que acababa de exponer.

Su amigo Miguel aprovechando el descanso de Antonio se animó a divagar sobre el mismo tema "La Navidad".

Pues Antonio te digo yo que tienes toda la razón en todo lo que dices... (y tomando un traguito de vino siguió con su alocución).

A mí me pasó en unas Navidades (porque iba un poco piripi) que me equivoqué de portal cuando volvía a mi casa y como no tenía las llaves llamé al automático, a la que yo creía que era mi casa, total que llamé pensando hablar con mi mujer para que me abriera la puerta del portal, en realidad hablé con la propietaria del piso que no me quiso abrir y mira que yo insistía una y otra vez al timbre diciéndola que yo era su marido, total que al final la señora se convenció de que yo era su marido y me abrió el portal, total que cogí el ascensor y subí a mi piso convencido de que iba a mi casa.

Cuando llegué al piso no pude salir del ascensor, la puerta se abrió y en el descansillo me estaba esperando un hombre como un armario de grande, que sin mediar palabra me arreó dos tortazos que me dejaron sentado en el suelo, eso si fué lo sufientemente amable para dar por mí el botón de bajar en el ascensor.

Total que se me pasó la bolinga de inmediato, y entonces me percaté de que me había equivocado de portal y además tengo que reconocer con absoluta vergüenza, que tampoco acerté con la calle, me había equivocado de portal, de piso, y hasta de calle. (Menuda tajada debía llevar).

Total que piano, piano, (completamente despejado) fuí haciendo el camino andando (esta vez sin equivocarme) hasta mi casa.

Antonio le miraba incrédulo, y de pronto se echó a reir a carjadas escuchando y viendo como lo contaba todo su amigo Miguel.

Miguel serio, absorto con sus pensamientos y echando otro traguito siguió...

Sabes Antonio, si las personas entendieran lo que celebramos en Navidad a mí no me habría pasado lo que me pasó. Si las personas con las que me topé hubieran tenido espíritu Navideño, habrían visto que yo solo era una persona confundida por culpa de la bebida, que eso en Navidad por desgracia es lo normal, y en vez de sacudirme como a una estera, tendrían que haberme ayudado a volver a mi casa.

Pues eso amigo Antonio, "La Navidad" ya no es lo que era.

Total...una cosa que me pasó ese día y que fué la culpable de todo el lío, ya no me ha pasado nunca más. Ya nunca me he vuelto a dejar las llaves olvidadas y te aseguro que es lo primero que miro antes de salir de mi casa.

 

Saludos para todos de vuestra amiga, Margot.

Feliz Año 2.018 (Es mi deseo para todos).