Esto lo podemos cambiar, pero tiene que ser todos juntos.
Somos personas de bien, o eso nos creemos.
Cuantas veces habré oido estas frases, que dicen algo así como:
Si me buscan, me encuentran, vaya si me encuentran. Porque yo a buenas, soy muy bueno/a, pero a malas, soy muy malo/a, y el que me busca me encuentra.
Parece temerario hablar así, pero es lo que hay, es como somos, no pasamos ni una, vivimos con la agresividad a flor de piel, y a la menor provocación nuestra reacción es el uso de la violencia, física o verbal.
Suelo fijarme (más bien me llaman la atención), cuando paseo por las zonas transitadas por madres, padres, niños y niñas, en el trato que se dispensan entre muchos de ellos, me refiero a los miembros de una misma familia.
El trato que se dispensan entre ellos y que llama mí atención, lo voy a describir como una observadora casual de sus acciones.
Un caso habitual suele ser, ver andando a los padres por delante de sus hijos pequeños, absortos con sus teléfonos móviles, cada uno con el suyo, sin preocuparse de si sus hijos siguen detrás de ellos, o si los han raptado.
También he observado este mismo caso de menosprecio hacia los niños (es como yo lo veo), con los padres sentados en un banco del parque, interactuando con sus celulares (móviles), desentendiéndose de sus obligaciones como progenitores, e ignorando lo que están haciendo sus hijos en esos momentos.
Y otro caso que por desgracia se produce, es la falta de paciencia de los progenitores hacia sus hijos, cuando estos demandan su atención.
Las respuestas que reciben los niños de sus padres, en respuesta a sus demandas de atención, son agresivas y desproporcionadas, con malas palabras, a veces soeces, insultos, malos modos, y con tonos de voz inaceptable para nadie, y mucho menos para un niño.
Por supuesto que estas formas de tratar a los niños no son mayoritarias, pero si que lo son realizadas por muchas familias. Por padres y por madres que deberían tener otro comportamiento más amoroso, porque están construyendo la personalidad de unas personas (que son sus hijos e hijas), necesarias para el correcto desarroyo de la sociedad en la que convivimos todos, y que ellos como educadores y padres tienen esa grandísima resposabilidad.
Este tipo de mal trato que se dispensa a los niños, tendrá consecuencias negativas.
Cuando una persona desde pequeña es educada, sin amor, sin cariño, indiferencia, insultos, malos modos, agresividad, mal trato, etc., por lo general en su comportamiento de adulto, tirará de lo aprendido en "casa" para utilizarlo toda su vida, y será una repetición de sus padres, y propagará la educación que ella recibió.
Cuando me pregunto si alguna vez conseguiremos las personas ser mejores, amarnos, respetarnos, tratarnos con educación, trabajar todas unidas para beneficio de todas y de todos, etc., mi respuesta es: Eso espero.
Pero cuando escucho comentarios como: Yo a buenas soy muy buena/o, pero a malas soy muy mala/o. La verdad es que me entran muchas dudas al respecto.
Saludos para todas y todos, vuestra amiga, Margot.
0 comentarios