SER FELICES SÍ, PERO NO A COSTA DEL MAL AJENO.
Carta, para el que quiera ser feliz, en compañía.
La Felicidad. (Esa cosa rara que a veces sentimos, y que nos gusta mucho).
Ese estado anímico de sensaciónes placenteras de alegría, felicidad, en muchas ocasiones compartida al mismo tiempo con otras personas que también son felices.
La Felicidad entre otros sentimientos estupendos, es amor.
Son sentimientos amorosos que hace que nos sintamos felices, también satisfacción, buena compañía, paz, alegría, risas...Hacen que las personas sintamos cosas maravillosas y positivas, que en otras circunstancias no sentiríamos.
Cuando una persona es feliz, no solo es feliz, es que está feliz.
La pregunta del millón podría ser: Porqué si nos sentimos tan bien cuando somos felices, porqué no buscamos la felicidad de una manera cotidiana, porqué no hacemos de la busqueda de la felicidad lo más importante de nuestras vidas.
Pero primero, quizás deberiamos saber que todo no vale para obtener la felicidad. Y aquí viene cuando la "matan". Estoy segura que cada una y cada uno de nosotros, entiende ser felices de una manera distinta, pero deberíamos "acotar" el estar, o ser felices, solo con las cosas positivas, exclusivamente, y excluir las cosas negativas.
Por una razón poderosísima, la felicidad obtenidas con cosas negativas, siempre van acompañadas del dolor ajeno. Y eso no es de personas de bien, obtener felicidad del mal ajeno no es de personas de bien.
Y aquí entramos en la bondad, o la maldad de las personas, de nosotras y de nosotros.
Las personas deberíamos luchar diariamente por obtener la felicidad, una felicidad total, una felicidad individual, una felicidad colectiva, compartida con las personas que nos rodean y que conviven con nosotras, y con nosotros.
Nunca una persona es tan feliz, y se siente tan feliz, como cuando su felicidad es compartida por todas y todos.
Compartir la felicidad con los demás es de humanos, y es divino. Solo cuando las personas compartimos la felicidad, esa felicidad es total.
Todos queremos ser felices, siempre y en todo lugar, pero para conseguirlo deberemos tener claras dos cosas:
La primera es: Que la felicidad debe ser compartida para que sea total.
Y la segunda es: Que nunca nuestra felicidad tiene que obtenerse con el mal ajeno.
Yo quiero deciros que no soy una Santa, ni lo pretendo, pero por mi experiencia sé que mi felicidad nunca será absoluta si a mi alrededor hay desgracia.
Nunca mi felicidad será total, mientras haya personas en mi alrededor que lo estén pasando mal. Por supuesto que tendré momentos felices, por supuesto que sí, pero la felicidad nunca será total y absoluta, mientras mi entorno no sea feliz.
Muchas personas sufren gratuítamente, por culpa de otras personas que solo piensan en egoísmos, y egos que las hacen obrar mal.
Sé que el sufrimiento no se podrá evitar en muchos casos, y ya sabemos que el sufrimiento y la felicidad son antagónicos, por eso desde aquí libero estos textos para recordar que todos queremos ser felices, pero que nunca conseguiremos la felicidad total y absoluta, mientras haya personas que obren mal.
Saludos para todas, y todos, vuestra amiga Margot.